Hoy despedimos… La Parroquia

Si, lo sé. Hoy la entrada no es una reseña como siempre de un juego de mesa para que todos conozcáis sus virtudes y defectos. Hoy es una entrada mucho más especial ya que va dedicada a unas personas que me han hecho divertirme durante 8 años. Pero como todos sabemos, todo tiene un final, y lamentablemente, ha llegado el momento de decirles adiós. Así que, con mucha tristeza, hoy despedimos… La Parroquia del Monaguillo.

LPDM

Dejadme que empiece explicando como conocí este programa de radio que nos ha acompañado en las madrugadas de Onda Cero desde hace 8 años. Una de las noches de insomnio me dió por escuchar la radio en mi por entonces Nokia 8210 (que llevaba radio incorporada). Yendo de un dial a otro, me topé con una frase que, por lo que sea, me hizo pararme: “La golosina de mi infancia eran las nubes rosas”. Acto seguido, alguien respondía que en su ciudad se llamaban “esponjitas”, a lo que un energúmeno contestaba que estaba mal dicho. A partir de ahí empezaba un coloquio surrealista en el que se debatía el nombre de una golosina y la diferente terminología que adoptaba en los diferentes lugares de España. Quizá también fue en ese momento la primera vez que escuché a alguien decir que tenía “camiones y camiones de criterio aparcados en la puerta de su casa”. El oyente que había entrado en directo a través de una llamada intentó replicar, pero los conductores del programa le dijeron que se callara (literalmente!!), que no era su momento y que ellos eran las estrellas radiofónicas.¿Pero qué era eso? ¿Que clase de programa de radio a las 2:30 de la madrugada debatía un tema así con gritos? Y sobretodo, ¿en que clase de programa se mandaba a callar al oyente con tanta sinvergonzonería? Pues eso, queridos míos, es La Parroquia del Monaguillo.

Un programa de radio conducido por Sergio Fernández “El Monaguillo” y Arturo Gonzalez Campos. Un programa de radio que cambió la forma de entender las madrugadas con un transistor al lado. Un programa de radio que podemos decir que ha marcado un punto de inflexión y ha establecido una manera fresca y divertida de entender algo tan, hasta el momento tan triste, como eran los programas a esa hora. De hecho, en palabras suyas literales, podías “escoger escuchar La Parroquia, o escuchar a los tristes” (haciendo referencia a esos programas en los que la gente llamaba para contar sus problemas.

Me enganchó, sí, lo reconozco. Empecé a entender el programa. Ellos proponían unos “temitas”, y la gente llamaba para responderlos. Temas tales como: ¿Cuando te ha dado el peor apretón?, ¿En que momento te han pillado durante “el orégano”?¿Cómo es tu hamburguesa perfecta?. Y la gente llamaba, como decía, para responder las cuestiones. Pero el hecho diferenciador era que los presentadores se mofaban siempre en un tono de humor desmesurado y que nos arrancaba muchas sonrisas, risas y hasta ataques callados de carcajadas de cada una de las respuestas. Si no coincidía con sus gustos, le decían que como podía ser posible que metieran mostaza a una hamburguesa. Que si todo valía. Que le echase un disco de Mari Trini. ¿Pero que era eso? ¿Que clase de expresiones lanzaban?

Pues eso, eso es “el lenguaje Parroquiano”. Esas frases, coletillas, chascarrillos y palabras que llega un día que te das cuenta que estás utilizando en tu cotidianidad. Entonces ahí te das cuenta que ya, irremediablemente, eres parroquiano hasta las trancas.

Porque ese es el alma mater de la parroquia. Miles de parroquianos, que como yo, aceptaban esas mofas (que nunca insultos) a la gente que llamaba. Que el propio “humillado” disfrutaba dando pie a esos debates sin sentido, a esos enfados de Arturo en los que abandonaba el estudio. Y todos, al otro lado disfrutábamos enormemente.

Arturo, Mona, si en algún momento habéis pensado que simplemente hacíais un programa de radio, dejadme deciros desde la humildad que no tenéis criterio ninguno, ni profesional, ni personal. Que no hay nadie al timón de vuestras cabezas, y por favor, pasadme con vuestro tutor.

Vosotros habéis hecho “felicidad”. Y no es fácil. No es fácil hacer que la gente piense que tiene dos amigos en la madrugada con los que queda y se lo pasa bien. Porque eso es lo que erais, lo que sois: nuestros amigos con los que salíamos de noche a echarnos unas risas. Esos amigos con los que te gusta quedar porque siempre te van a arrancar una rosa aunque hayas tenido un día “regu”. Porque “vosotros dos” estábais juntos haciendo la Parroquia. Cuando por alguna razón, alguno de los dos no ha podido asistir al programa, no era lo mismo. La Parroquia “es” vosotros, y vosotros “sois” La Parroquia. La Parroquia, éramos nosotros, y la Parroquia siempre seguiremos siendo todos juntos.

LPDM cama

En todo este tiempo he enganchado a mucha gente a escucharos, pero la pregunta al principio siempre era la misma: ¿Y de que va? “Pues va de… bueno, la gente llama y… sacan temas… mira, es igual, escúchalo!!”. Porque esa es la mejor manera de presentar vuestro programa (o nuestro programa, como os habéis empeñado en hacernos creer en todo este tiempo). Vuestra mejor carta de presentación era simplemente que alguien novato os empezara a oír.

Permitidme que vaya a un estado mas personal hacía vosotros, adalides de las ondas. Mucha gente ha conocido a Mona a raíz de la televisión. Pero los que somos parroquianos sabemos que detrás de toda esa risa y todo ese humor, hay una persona como Sergio que es un melómano empedernido. Un cinéfilo y un “arte” que te chorrea por la nuca. Y detrás de Arturo hay una genialidad, una capacidad de improvisación, un literato de la fantasía friki, entendedor de historias, un guionista tremendamente bueno. Y sois amigos. Que eso es lo mejor que nos podíais haber regalado: vuestra amistad. Nos habéis presentado libros, comics, películas, fábulas, así como nosotros os dábamos a conocer a vosotros. Habéis hecho que muchos conozcamos muchas más cosas por las que, a lo mejor de otro modo no habríamos mostrado interés.

Mucha gente no sabe que detrás hay guiones de programas en los que habéis participado, secciones en programas anteriores, un Todopoderosos que “quita el sentío” como decía ella. Todo lo que tocáis nos lo hacéis almíbar. Nos pasáis por el pechito la contesa de la risa, y nos habéis hecho incondicionales vuestros.

Pero ahora os vais. Debe ser muy cansado compaginar la vida con esas horas de trabajo, y hay que decir basta alguna vez.

Quiero que sepáis, y esto para vosotros dos (no sé si alguna vez llegaréis a leer estas palabras), que dejáis un vacío muy grande, y personalmente, una sensación de tristeza que hasta yo me avergüenzo y me sorprendo al pensar que es por un programa de radio. Pero es que no lo entiendo de otra manera. Me gustaría pensar que hablo en nombre de todos los parroquianos cuando os digo “Gracias, gracias, y eternamente gracias por todo”.

No siempre os pude escuchar, pero luego por la web de Onda Cero, y más tarde por el podcast, os he tenido en mi bolsillo cada día, sin perderme ni uno solo de vuestros programas. Siempre fui un McFly. Pero hoy no. Hoy os voy a escuchar en directo. hoy voy a disfrutar de La Parroquia en vivo por última vez.

Solo me queda deciros una ultima cosa: Ducharooooos, que sale económico!!

 

 

4 Comentarios

  1. D. Albertos

    Gran programa, de más o menos, la despedida un poco buff, no se notaba que estuvieron muy metidos en que fuera el último, un poco más Arturo pero tampoco mucho, además acabaron con una repetición 7 veces repetida.
    Aun así ha sido uno de los programas más divertidos y surrealistas de la radio española.

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    1. frico (Publicaciones Autor)

      No quisieron hacer una despedida despedida. No querían tristeza en el programa. Querían ser la Parroquia hasta el final.

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  2. iñaki

    Hombre Frico que contento de leer tu persona!, la verdad con la parroquia me reía bastante, aunque era un parroquiano poco asiduo a “misa”.
    Tenían unos “regalitos” muy interesantes, y me encanta cuando hacíamos conversaciones parroquianas para que los demás se quedaran con cara de “WTF que coño dicen estos”

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    1. frico (Publicaciones Autor)

      Jajajajajaja. Si, la verdad es que solo los que conocíamos el vocabulario parroquiano nos hacían gracia esas bromas. Lástima que acabó, pero ahora nos queda todo un verano de podcast con los mejores momentos de estos 8 años. Te lo recomiendo

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