Hoy descubrimos… La Resistencia: Ávalon

La corte del Rey Arturo está en peligro. No ya por las innombrables reyertas que hay entre los territorios, ni por las disputas que hay entre los diferentes castillos que hay en el reino. El problema es endémico: el gran peligro viene de dentro. Entre los palafrenes, escuderos y demás gente de bien que apoya al rey, se esconden partidarios de Morgana que están boicoteando las misiones. No lo podemos pernmitir, así que tendremos que descubrir quién es de verdad un defensor del bien, y quién, por el contrario, es un detractor de la corona. Hoy descubrimos… La Resistencia: Ávalon.

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Veamos que trae la caja de este genial juego de roles ocultos que en nuestro país edita Devir:

  • 14 cartas de personaje
  • 10 cartas de gesta
  • 5 indicadores de equipo
  • 20 indicadores de voto
    • 10 de aprobación
    • 10 de rechazo
  • 5 indicadores de puntuación
  • 1 indicador de ronda
  • 1 indicador de votación
  • 3 tableros de juego a doble cara
  • 1 indicador de Rey

Opcionales para la expansión “La Dama del Lago”

  • 2 cartas de lealtad
  • 1 ficha de “La Dama del Lago”

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Ávalon es un juego de roles ocultos en el que todos encarnaremos a personajes que están en la corte del Rey Arturo y deben formar parte de las batallas y misiones que éste lleve a cabo. Los roles que tendremos asignados serán buenos o malos. Los buenos, velarán porque las misiones tengan éxito, y los malos tendrán que poner su empeño en que las misiones no lleguen a buen puerto. Pero siempre con discreción.

La manera de jugar es muy sencilla. Dependiendo del número de jugadores, tendremos que colocar uno de los tableros. Además, depende de cuantos seamos en la partida, se meterá un número determinado de roles buenos y otro de roles malos tal y como se indica a continuación:

  • 5 jugadores: 3 buenos, 2 malos
  • 6 jugadores: 4 buenos, 2 malos
  • 7 jugadores: 4 buenos, 3 malos
  • 8 jugadores: 5 buenos, 3 malos
  • 9 jugadores: 6 buenos, 3 malos
  • 10 jugadores: 6 buenos, 4 malos

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Una vez repartidos los roles, se designa a alguien para que haga el parlamento que se escribe a continuación (copiado de la página de Devir):

«Cerrad todos los ojos y cerrad el puño, con el brazo estirado delante de vosotros.»

«Esbirros de Mordred, abrid los ojos. Mirad a vuestro alrededor y aseguraos de reconocer y recordar a todos los demás agentes del mal.»

«Esbirros de Mordred, cerrad los ojos. Ahora todo el mundo debería tener los ojos cerrados y el puño cerrado con el brazo estirado.»

«Esbirros de Mordred, levantad el pulgar, de modo que Merlín pueda saber quiénes sois.»

«Merlín, abre los ojos y mira quiénes son los agentes del mal.»

«Esbirros de Mordred, recoged el pulgar y cerrad el puño como antes.»

«Merlín, cierra los ojos. Ahora todo el mundo debería tener los ojos cerrados y el puño cerrado con el brazo estirado.»

«Abrid todos los ojos.»

Ahora, el objetivo es que el líder seleccione a quién quiere llevarse con él a la misión (o gesta). Para ello, repartirá tantos marcadores de equipo como marque la ronda en el tablero. A continuación se reparten los indicadores de voto para ver si todos aprueban o rechazan ese equipo. Este es el primer momento en el que los jugadores pueden empezar a hacer cábalas de quién aprueba o rechaza el equipo, aunque no se tenga casi nada de información.

Si la misión se aprueba, los jugadores que vayan a la gesta, deberán coger sus cartas de éxito y fracaso, y secretamente, coger una. Darle la elegida a un jugador, y la otra a otro jugador (de los que no participen en la gesta). A continuación se revelan y se ve si la gesta es éxito o fracaso. El marcador de ronda indica también cuantos fracasos son necesarios para que la gesta sea un fracaso, valga la redundancia.

Si la misión no se aprueba, se aumenta en 1 el track de votaciones del tablero. Si el track llega al final durante el juego, los malos ganan la partida.

Gana el equipo que más marcadores tenga en los resultados de las gestas (azul los buenos, y rojos los malos).

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Hay personajes que tienen unas habilidades especiales y que les permitirán tener cierta información durante el parlamento inicial. Se pueden incluir en la partida a gusto de los jugadores:

  • Perceval: (bueno) sabe la identidad de Merlín.
  • Merlin: (bueno) sabe quienes son los malos. (NOTA: Merlín no es opcional como tal. Siempre debe jugar).
  • Mordred: (malo) no revela su identidad ante Merlín.
  • Oberón: (malo) no revela su identidad ante los malos ni ante Merlín. Podríamos decir que es un lobo solitario al que solo le interesa hacer el mal.
  • Morgana: (malo) se hace pasar por Merlín ante Perceval, con lo que éste se puede ver desconcertado.

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Opinión del juego:

La Resistencia: Ávalon es el juego de roles ocultos por antonomasia. Ofrece partidas rápidas de unos 30 minutos o menos, con lo que es muy fácil jugar varias en una misma sesión. La mecánica de doble aceptación hace que se tenga que evaluar en cada uno de los pasos del juego, los movimientos que se van a dar. No es un juego simple en el sentido de que las decisiones, si se quiere jugar bien, son variadas, y de igual manera que un algoritmo de recorrido en términos informáticos evalúa todas las posibilidades, creo que una buena forma de jugar a este juego, es llevando a cabo el mismo proceso, pero mentalmente. Evidentemente, todo envuelto en discusiones, engaños y triquiñuelas para que nadie adivine nuestro verdadero rol.

Cabe decir que éste tipo de juego no es bueno para todas las ocasiones. Me explico. Requiere que entre los jugadores haya cierta “disponiilidad” a hablar y no haya timideces. Sabemos que hay gente en los grupos de juegos que no son muy propensos a dialogar o a debatir, con lo cual, este juego no tiene ningún sentido, porque la mitad de la información que se pueda obtener de los diferentes jugadores vendrá por las acusaciones y sus reacciones, y de igual manera, por la expresión no verbal.

De igual manera digo, que es un buen punto de inicio para romper el hielo en grupos que se acaban de sentar a una mesa por primera vez. Quizá no se disfrutará de toda la experiencia de juego, pero si que servirá para que esas personas puedan empezar a jugar y hacer amistad (esto es lo bonito de los juegos de mesa).

En mi caso particular, tengo un grupo en particular en el que funciona muy bien, pero otro en el que no funciona. En el que no funciona es porque he intentado meter dinámicas de acusar para que la gente reaccione, y la respuesta que he obtenido es “yo no soy malo”. Punto. Fin. Y así, Ávalon no funciona en absoluto. O mejor dicho, lo que no funciona es la experiencia de juego.

Nos vemos en la próxima.

 

 

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