Hoy descubrimos… Escuela de pingüinos

Las escuelas son muy aburridas cuando todo lo que te rodea es hielo. Además, siendo un pingüino y teniendo hambre, debe ser horrible saber que tienes una gran cantidad de peces al alcance pero no puedes salir de clase. Pero… ¿Y si lo hiciésemos? No, hay un alumno que vigila los pasillos y solo desea atraparnos. En fin, hay que intentarlo. Sed sigilosos, manteneos hambrientos, corred muy rápido, porque hoy descubrimos… Escuela de pingüinos.

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Veamos que contiene esta magnífica y muy especial caja de SD Games:

  • 5 habitaciones de escuela
  • 4 pingüinos de plástico
  • 4 cartas de ID
  • 4 cartas de personaje
  • 45 cartas de puntuación (de 1, 2 y 3 puntos)
  • 12 peces de madera (3 de cada color en amarillo, verde, rojo y azul)
  • 4 peces de madera blancos.

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En Escuela de Pingüinos cada jugador deberá encarnar a un pingüino que se quiere escapar de clase para ir a por peces, pero debe escapar del vigilante que patrulla por los pasillos. Antes de ver como funciona el turno, deberemos realizar el setup del juego. Sinceramente, es de esos que apetece hacer porque hay que montar cosas. Si, nos gustan esas cosas.

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Además, repartiremos a cada jugador una carta de ID, una con su imagen, y su figura de pingüino. Montaremos las diferentes cajas haciendo que las puertas coincidan entre si por los colores. Para unir las diferentes habitaciones utilizaremos los peces de color blanco en las marcas para ello. Además, en las puertas marcadas con el símbolo de los peces, habrá que poner en cada ronda los peces de los jugadores que hagan de corredores.

Los pingüinos que hagan de corredores empezarán en la habitación de la clase, y el vigilante en la habitación de la cocina.

Y ya podemos empezar a jugar.

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El montaje de la foto es para una partida a 4 jugadores. La partida consta de tantas rondas como jugadores haya. En el caso de que sean dos jugadores, será de 4 rondas.

En cada ronda, un jugador será el vigilante, y los otros 3 los corredores. Empezando por los corredores, deberán una vez por turno, darle un toque al pingüino de su color para intentar pasar por debajo de las puertas con peces arriba. El objetivo de cada jugador es coger los 3 peces antes de que el vigilante los alcance.

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El vigilante por otro lado, deberá tocar a los 3 jugadores antes de que termine la ronda. En el momento es que toque a un jugador, le quita su carta de ID. Cuando reúne los 3, acaba la ronda. Por cada pez que coja un corredor, cogerá una carta de puntuación. En cambio, el vigilante cogerá tantas cartas como IDs haya requisado a los corredores (más el suyo) al final de la ronda.

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El juego acaba cuando todos los jugadores han hecho una ronda de vigilantes. Entonces, se cogen todas las cartas de puntuación obtenidas, se suman, y el que más tenga, será el vencedor.

Como nota importante, cabe destacar que al final del turno de un jugador, si tiene dos cartas de valor 1, las puede usar como patines, y repetir  una tirada. Eso si, las tendrá que dejar boca arriba para que se sepa que ya están utilizadas. Cabe destacar que esos puntos no se pierden para el recuento de final de partida.

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Opinión del juego:

Nos encontramos ante un juego que yo jamás pensé que jugaría con 31 años. Es el primer juego de flickeo que tenemos desde que hace 20 años dejé de jugar a fútbol a chapas o a la vuelta ciclista a España también con chapas. Voy a hablar primero de las sensaciones que nos ha transmitido en cada partida que hemos jugado. Es un juego que te devuelve a aquellas partidas de la infancia en las que ganar o perder podía marcar el tener el poder para elegir el siguiente juego. Aquella sensación de que cuando estabas en medio de un puerto de montaña, te llamaba tu abuela para darte el bocadillo para la merienda. Y que ganarle a tu enemigo era una proeza digna de un héroe. Pues bien, quitando aquellas rencillas de niñez, Escuela de Pingüinos nos trae esos piques alrededor de una mesa, pero siempre desde un punto de vista mas adulto y con el buen humor y las ganas de disfrutar de trasfondo.

Sé que no es un euro duro, que no es un colocación de trabajadores ni un gestión de una mano de cartas, Escuela de Pingüinos es simplemente diversión. Dejarte volver a ser niño otra vez, y reír,

Y ahora entramos en la parte un poco más técnica. Creo que el juego funciona muy bien con niños pequeños y con adultos. Es un juego muy muy familiar donde los niños no solo juegan, si no que pueden participar en montar el “tablero”, cosa que por cierto, nunca he hablado, pero creo muy necesario que desde pequeños vayan aprendiendo a cuidar los juegos. En fin, que me distraigo. Juego perfecto para niños. Y para adultos, pues que puedo decir; solo me queda contar la experiencia que he tenido. He jugado con gente que no juega nunca, y con gente que juega muy a menudo. Lo he visto jugar a eurogamers de culo duro con sus hijos, y los he visto disfrutar como a nadie.

Considero Escuela de Pingüinos una muy buena idea para regalar ahora en las Navidades a familiares, o que los niños pidan a los Reyes Magos o a Papa Noel. Sea como sea, si podéis jugarlo, volved a ser niños otra vez.

Nos vemos en la próxima.

 

 

1 Comentario

  1. Susana

    Ideal para jugar con peques y con los no tan peques!!! Muy divertido, gracioso y vistoso. Hay que pedírselo a los Reyes Magos si o si, apuesta segura

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