Hoy descubrimos… Pajarracos

Que orgullo de cultivos. Todo el año trabajando duro para tener las mejores frutas de toda la región y así ser el agricultor que más prestigio tenga. Con lo que no contábamos era con esos animales del demonio que se comen todo lo que encuentran a su paso. Pero bueno, tenemos la forma de ahuyentarlos. Gorro de paja, cantimplora y azada, porque hoy descubrimos… Pajarracos.

Veamos que lleva esta pequeña cajita que edita Zacatrús:

  • 65 cartas de juego
    • 9 cartas de cada uno de los 5 tipos de frutas
    • 10 cartas de espantapñajaros
    • 8 cartas de pajarracos
    • 2 cartas de gemelos pajarracos

La preparación de la partida es muy muy sencilla. Se barajan todas las cartas del juego, se reparten 5 a cada jugador, y el resto se ponen en un mazo bocarriba, que compondrá el mazo de robo. Ya podemos empezar.

El objetivo del juego es acabar con muchas cartas de fruta cultivadas al final de la partida, porque los puntos nos los darán el número de cartas que tengamos y el valor del campo cuyo número de cartas sea mayor.

En el turno del jugador, éste podrá hacer una de las siguientes 4 acciones:

1.- Bajar cartas de fruta

Podremos cultivar (bajar a la mesa) tantas cartas de un mismo tipo de fruta bocarriba como queramos, solo que habrá que contar con algunas normas:

  • Las frutas se agruparán en columnas (frutales) por tipo.
  • No podremos tener dos columnas del mismo tipo de fruta.
  • No se pueden bajar cartas a un frutal que ya tenga un espantapájaros o esté siendo atacado por un cuervo.

2.- Jugar cartas de pajarracos

Al jugar una carta de pajarraco sobre un frutal, este se comerá una fruta en cada nuevo turno del jugador atacado. Así pues, cuando llegue su turno, podrá defenderse con un espantapájaros, antes de que se le coman la fruta.

Cartas de pajarracos hay de 2 tipos: la carta de pajarraco normal, cuya acción es comerse la fruta tal y como acabamos de explicar, y la carta de gemelos pajarracos, la acción de la cual es comerse el frutal entero de golpe.

Cuidado porque hay unas cartas de frutas que son especiales y cada vez que se pone en juego, se debe atraer a uno de los pajarracos que ya está en juego.

Una vez un pajarraco ha acabado con un frutal, esta carta se descarta junto con la última fruta.

3.- Jugar una carta de espantapájaros

El jugador puede jugar tantas cartas de espantapájaros como quiera, y éstas se pueden jugar de 2 dos formas diferentes:

  • Proteger un frutal: se puede jugar una carta en un frutal antes de ser atacado por un pajarracos. El único problema es que ya no se podrán añadir más frutas a ese frutal durante el resto de partida.
  • Espantar a un pajarraco: al jugar un espantapájaros sobre un frutal atacado, el pájaro puede actuar de dos maneras diferentes:
    • Contratacar con el pajarraco ahuyentado y ponerlo el el frutal de otro jugador, con lo que la carta de espantapájaros se descarta.
    • Descartar la carta de espantapájaros fuera de la partida junto con la del espantapájaros. Además, el jugador tendrá un turno extra.

4.- Cambiar de mano

El jugador puede descartar todas las cartas que quiera de su mano en el caso de que las que tengan no le estén siendo favorables o decida cambiar de estrategia.

Al final del turno, el jugador activo debe reponer su mano con cartas del mazo hasta llegar a 5.

La partida acaba cuando el mazo de robo esté agotado y, o bien a un jugador no le quedan cartas en la mano, o bien un jugador no puede llevar a cabo una acción normal con las cartas que le quedan.

La puntuación final de cada jugador vendrá determinado por el numero de frutas que tenga en total en sus frutales, más la suma del número de cartas de cuyo frutal propio sea más grande.

El que mas puntos tenga, gana la partida.

Opinión del juego:

Pajarracos es un título familiar de esos que puedes empezar a jugar con niños desde muy temprana edad, aunque para ello haya que modificar alguna regla. Pero antes de explicar eso, veamos que tal en su versión “completa”.

Es un juego rápido y con temática muy simpática en la que tendremos que reunir el máximo de frutas en nuestra zona de juego. Las normas son tan sencillas que básicamente podríamos reducirlas a poner fruta, atacar, defender o contraatacar. Lo que pasa es que están tan bien medidas y ordenadas, que hacen de ellas partes decisivas muy completas en el turno del jugador.

Estamos ante un filler que no tiene una gran profundidad, pero, ¿quién ha dicho que deba tenerlo? Yo quiero aprovechar este espacio de opinión para reivindicar este tipo de títulos en las mesas de los jugadores más selectos y jugones: no solo deben tener cabida los juegos de más de 2 horas y que nos lleven al derrame cerebral.

Por otro lado, para jugar con los más peques, podremos adaptar las normas a que deban ordenar las cartas que tengan en la mano, bajando cada turno una carta, y que al final de la partida, el jugador que tenga más cartas de un tipo, tendrá como premio una fruta real de ese tipo. Y oye, nos ha funcionado perfectamente.

Un buen título que por el precio que tiene cabe en todas las ludotecas.

Nos vemos en la próxima.

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