Hoy descubrimos… !A todo tren¡

Es el momento de construir un tren para poder entregar mercancías a lo largo de todo el territorio. Pero no vamos a construir un tren cualquiera ni el más barato. Tenemos que buscar el que sea más potente, el que tenga más capacidad de carga, y el  que contenga los vagones que puedan llevar las mercancías que queremos. Es hora de subirse al tren y arrancar la locomotora, porque hoy descubrimos… ¡A todo tren!

Veamos que contiene esta pequeña caja que en nuestro país edita Looping Games:

  • 60 cartas
    • 6 cartas de mapa
    • 4 cartas de locomotora inicial
    • 7 cartas de locomotora
    • 6 vagones de cola
    • 4 cartas de resumen de turno
    • 5 cartas de edificio
    • 28 cartas de vagón

Preparar una partida de ¡A todo tren! es muy sencillo. Se reparte a cada jugador una carta de locomotora de nivel 1 que podrán en la mesa enfrente de ellos, y 5 cartas en la mano. Estas 5 cartas son robadas de un mazo barajado formado por las cartas de locomotora superior, vagones, vagones de cola y edificios.

Las 6 cartas de mapa se ponen en el centro de la mesa formando un mapa general. Se han de poner por el lado que muestra solo un objetivo grande y los dos pequeños. Y con esto ya está todo así que ya se puede empezar la partida.

Antes de explicar cómo se juega, es interesante saber que las cartas tienen diferentes usos en función del lado por el que se utilicen.

Las locomotoras se juegan como tal si se ponen de forma que veamos el dibujo central de manera correcta. En este caso, la carta en la parte izquierda indica el nombre y el coste, en la parte central muestra la ilustración, y en la parte inferior derecha indica la capacidad de carga que tienen.

Si se juega como recurso, la parte derecha de la cartas indica que tipo de recurso es. Puede que solo sea de un tipo o de varios.

Lo vagones y los vagones de cola se juegan como tal si se ponen de forma que veamos el dibujo central de manera correcta. En este caso, al igual que las locomotoras, en la parte izquierda muestran el título y el coste, y en la parte central se muestra el dibujo. La diferencia es que en la parte inferior izquierda muestra el valor de peso que tiene la carta para la locomotora, y en la parte superior, muestra la capacidad del recurso que puede llevar, y la acción que hace al vender ese recurso.

Si se juega como recurso, al igual que la locomotora, indica el tipo de recurso que es.

Finalmente, las cartas de edificios se pueden jugar como tal si se ponen en la posición natural para ver la ilustración correctamente, en cuyo caso identificamos en la parte izquierda el título y el coste, en la arte central la imagen, y en la parte superior la condición de puntos de victoria.

Si lo jugamos como recurso, al igual que las anteriores cartas, muestra el tipo de recurso que es.

Como se juega

En el turno de cada jugador, este deberá realizar 2 de las 4 acciones disponibles, y teniendo en cuenta que las puede repetir:

1.- ROBAR: El jugador puede robar la carta superior del mazo de robo y añadirla a su mano de cartas.

2.- DESPLEGAR: antes de realizar la acción de desplegar, el jugador puede descartar cualquier carta que tenga en juego pero que no sea la locomotora. Para desplegar una carta, el jugador deberá pagar el coste de la carta que quiere añadir a su tren. Este coste se paga en cartas de la mano que irán al mazo de descarte.

Lo que hay que tener en cuenta es que el total de los pesos de los vagones no supere el valor que puede soportar la locomotora, que como vimos anteriormente, es el valor que muestra en la parte inferior derecha de la carta.

Un tren no puede tener más de una locomotora ni más de un vagón de cola, pero si puede tantos vagones como quiera (y pueda soportar la locomotora) y puede tener vagones repetidos.

Si lo que vamos a desplegar son cartas de edificios, hay que tener en cuenta que cada jugador solo puede tener uno desplegado, por lo que si ya se tenía 1, habrá que descartarlo para poner el nuevo.

3.- CARGAR: esta acción permite jugar cartas como recursos para cargar vagones de tu propio tren o de los trenes del resto de jugadores. Si cargas un vagón propio no se obtiene la bonificación que tienen los vagones en la parte superior. Pero si se carga un vagón del tren de otro jugador, si que se obtiene la bonificación indicada.

Hay que tener en cuenta que al cargar el vagón de otro jugador, le estás dando recursos que a posteriori le pueden resultar muy valiosos.

4.- ENTREGAR: esta acción es la que nos permite conseguir encargos para ganar puntos. O bien, podremos descartar 1 mercancía de cualquier vagón nuestro para poder conseguir 2 cartas del mazo de robo. Si decidimos cumplir un encargo, tendremos que cumplirlo totalmente. Si el encargo es de una de las cartas de mapa, directamente descartamos las mercancías y nos quedamos con la carta de mapa, a la que daremos la vuelta y pondremos en nuestra zona de juego.

Ahora, sobre esta carta, tendremos que decidir cual de los dos contratos secundarios queremos realizar, y una vez lo hayamos completado más adelante en la partida, lo ponemos debajo de la locomotora con el contrato secundario completado que quede de forma visible.

El final de la partida llegará cuando no quedan cartas suficientes en el mazo de robo para que un jugador pueda seguir robando, o porque un número de contratos principales han sido conseguidos. Y este número de contratos va en función del número de jugadores que hay en la partida.

A continuación, se cuentan los puntos que cada jugador ha conseguido en:

– los puntos de los contratos conseguidos

– los puntos otorgados por las cartas que componen el tren (valor de la parte superior izquierda)

– los puntos conseguidos por el edificio si lo hubiese.

– los puntos obtenidos por las mercancías que quedan en el tren, a razón de 1PV por mercancía.

El jugador con más puntos, gana la partida y se convierte en el mejor ferroviario de todos los tiempos en cualquier continente. Bueno, no. Simplemente gana la partida.

Opinión del juego:

Hoy nos encontramos ante un juego pequeñito, cuyos componentes son solo 60 cartas, y con un precio reducido, lo que hace indicar que será un juego sencillo de unos 15 o 20 minutos de partida. Pero nada más lejos de la realidad, ya que el juego presenta un puzzle para poder reunir los recursos necesarios y conseguir los objetivos antes que el resto de jugadores.

Vaya por delante que me gustan mucho los juegos que tienen la mecánica en la que las cartas sirven para varias cosas, y en este juego es la mecánica principal. El hecho de que me guste tanto es porque me parece muy difícil balancear los diferentes aspectos de una carta para que haya unas mejor que otras.

Los jugadores van a tener que pensar muy bien las acciones que tienen que realizar en su turno porque tendrán que ir adaptándose a las cartas que les vayan saliendo. Es muy diferente que quieras hacer una acción en concreto pero que no te salga el vagón adecuado y tengas que valorar el cambiar de estrategia, o poner mercancías en el vagón del tren de otro jugador sabiendo que vas a darle cartas de mercancía para que pueda cumplir objetivos o conseguir más cartas.

Son 4 acciones muy simples de realizar, pero una de las grandes cosas del juego son los combos. Para todo aquel amante de combar cartas, el encadenar ciertas cartas puede hacer que se te adelanten o no a la hora de coger los mapas del centro de la mesa. Pero volvemos a lo mimos, el problema es que ejecutar las bonificaciones que nos van a dar los combos, viene dado por entregar mercancías a los demás jugadores. Es un cálculo que hay que valorar y un riesgo que hay que tomar.

En definitiva, un juego sencillo en reglas pero que te va a tener una hora exprimiéndote la cabeza para tomar decisiones que van a marcar la diferencia. Es un juego pequeño, con un precio reducido pero que recomiendo encarecidamente. No os quedéis sin vuestra copia.

Nos vemos en la próxima.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.