Hoy descubrimos… Veracruz

Generalmente conocemos la historia de los grandes descubridores y capitanes que zarparon hacia el nuevo mundo y las aventuras que acontecieron, pero poco pensamos en aquellas fragatas y navíos que volvían a Castilla llevando joyas y riquezas para gloria de la corona. Hoy nos vamos a poner en la piel de rudos capitanes que tienen que mantener a flote su barco salvando temporales con cargamentos de todo tipo. Hoy descubrimos… Veracruz.

Autor: Eloi Pujadas, Joaquim Vilalta

Arte: Alba Aragón

Editorial: GDM Games

Contenido de la caja:

  • 1 tablero con 3 galeones
  • 43 cartas de cargamento
    • 32 cajas de material (oro, plata, cacao y maíz)
    • 7 cajas de piedras
    • 4 cajas vacías
  • 4 cartas de inversión de material
  • 8 cartas de apuesta
  • 6 marcadores para el peso y el equilibrio
  • 1 marcador de meteorología
  • 1 doblón

Preparar una partida de Veracruz es muy sencillo. Se coloca el tablero en la mesa y se ponen los marcadores de peso y equilibrio en el 0 de cada uno de ellos. Se reparte a cada jugador una carta de inversión bocabajo, junto con las 2 cartas de apuesta de su color.

Se mezclas las 43 cartas de cargamento y se reparten 4 a cada jugador. Con el resto se forman 2 mazos de 4 cartas cada uno que se colocan bocarriba, y el resto de cartas en un mazo bocabajo al lado.

Finalmente, se coloca el marcador de meteorología en la posición 3 de su marcador y se tira el doblón. Si sale Sol, se mueve al 4, y si por el contrario sale tormenta, se pone en el 2. Y ahora ya podemos empezar la partida.

En Veracruz tendremos que intentar cargar los barcos con las diferentes mercancías que hay en juego, pero siempre teniendo en cuenta el peso que para ello supone y el lado en el que se coloca. Intentarán que la mercancía que le reporte beneficio sea la que llegue a puerto.

Para ello, los jugadores deberán en su turno, deben colocar 1 carta de su mano en uno de los dos laterales de cada barco. En función de la carta, se colocará en un lado o en otro. Es decir, el oro y la plata en el lado izquierdo, y el cacao y el maíz en el lado derecho. En función del número de la carta, el barco oscilará tantas posiciones en el marcador de equilibrio y aumentará el marcador de peso ese mismo valor.

A continuación se roba una carta de uno de los 2 mazos bocarriba y el jugador se lo lleva a la mano.

En el caso de que se agote uno de los mazos, se hace uno nuevo con las cartas que hay en el mazo de robo bocabajo, y además, se tira el doblón de meteorología para mover el marcador.

Si en el turno de un jugador éste no quiere cargar, la otra opción que tiene es apostar una de sus cartas de apuesta en los barcos. Es decir, el jugador coloca una de sus cartas de llegada a puerto o hundido en uno de los 3 barcos que hay en la parte inferior. Coloca la carta bocabajo porque la apuesta es secreta.

La partida termina cuando los 3 barcos han llegado a la zona de peso con números rojos. En este momento se vuelve a actualizar la meteorología y se evalúan los barcos.

Un barco llega a puerto si su valor de desequilibrio es inferior al valor de la meteorología, y naufraga si es superior o igual.

Todos los jugadores revelan su carta de inversión, y cada uno cuenta sus puntos en función de:

  • Inversión: cada jugador suma el valor de las cartas su mercancía solo en aquellos barcos que han conseguido llegar a puerto.
  • Apuesta: por cada barco, los jugadores que hayan acertado la apuesta reciben una cantidad de apuestas en función del orden en que han apostado.

Se suman los dos valores y el que mas tenga, es el ganador de la partida. Si ningún barco ha llegado a puerto, ningún jugador puede ganar.

Opinión del juego:

Hoy nos enfrentamos a un juego de partidas rápidas de 2 a 4 jugadores en el que deberemos intentar embarcar el mayor número de cartas de nuestra inversión secreta inicial pero sin comprometer el peso ni la estabilidad del navío. Cosa que es totalmente recomendable si lo que queremos al final es que nuestra mercancía llegue a Castilla.

Veracruz nos propone un juego de gestión de mano, donde las mercancías juegan un peso fundamental para ir faroleando al resto de jugadores en el caso de que llegase a ser necesario. No debemos olvidar que puede ser que los jugadores intenten boicotear los barcos donde no haya tantas mercancías suyas poniendo cartas de piedras, lo que hace incrementar el peso y desequilibrio del barco.

Al final, lo que hay que controlar más el el equilibrio, porque el peso hace que aumente en mayor o menor medida el final de partida, lo cual no es bueno si los barcos todavía no tienen suficientes cartas que nos interesen y por el contrario, muchas de otros jugadores.

No dejemos de lado los puntos que se pueden obtener jugando las apuestas de los barcos. Este pequeño aspecto del juego no es que ofrezca una cantidad inmensa de puntos, pero si que puede llegar a marcar la diferencia. Lo que si que estoy seguro que ofrece es una interacción ociosa entre los jugadores, que pueden intuir que a la que las cosas se ponen complicadas para un barco, las cartas de apuesta van que vuelan.

Otro buen juego que nos trae el autor que está catapultado este 2018, el siempre genial Eloi Pujadas, y que esta vez firma de la mano de Joaquim Vilalta. Título a un precio muy ajustado y que sirve para echar una sobremesa divertida.

Nos vemos en la próxima.

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