Hoy descubrimos… La Viña

Somos herederos de una familia con viñedos, y es el momento de ver cual es la parte que nos toca. Todos los hijos queremos las mejores tierras, pero se ve que papá tenia otros planes para nosotros. Nos va a poner a prueba dejándonos que la cultivemos durante este año para ver quien la explota mejor y tiene que heredarla. Eso es lo que pone en el testamento. así que, hoy descubrimos… La Viña.

Autor: Jose Ramón Palacios

Arte: Joan Guardiet

Editorial: Devir Iberia

Contenido de la caja:

  • 1 tablero modular
  • 72 cartas de uva
  • 10 cartas de cesto iniciales
  • 6 cartas de cestos
  • 5 cartas de vendimiador
  • 7 vendimiadores
  • 16 cartas de bodega
  • 1 carta de cooperativa agrícola
  • 30 fichas de barrica
  • 8 fichas de uva comodín
  • 12 fichas de herramientas
  • 67 fichas de prestigio

En La Viña, los jugadores irán pasando por el pasillo entre las vides (renque) para ir recolectando diferentes uvas y añadiéndolas a los cestos. Cuando acaben el camino, podrán entregar a las bodegas las uvas para cumplir con los requisitos que necesitan. Una vez entreguen o no, vuelven a iniciar el camino.

El renque es el camino por donde los viticultores van a ir paseando y por donde van a ir recogiendo las diferentes uvas.

Los jugadores juegan rondas en las que en cada una de ellas van a jugar un número indefinido de turnos. Se van a ir moviendo hasta que lleguen al final del renque y salgan. Entonces, no volverá a jugar hasta que todos los jugadores hayan salido, y se empiece una nueva ronda.

El movimiento de los jugadores se hace de manera que tengan que cambiar de espacio en el renque. Antes o después del movimiento, los jugadores cogerán uvas de los lados, pero solo aquellas que no estén tapadas por otras uvas o malas hierbas.

Esas uvas las coloca en su cesto, que sea el que sea, tiene una capacidad u otra. En un principio, se empieza con un cesto menor, y a medida que avance la partida se pueden ir adquiriendo otras. Las uvas se van colocando ahí, y todo el excedente se va a descartar, pero es justo en el momento de coger la uva cuando se va a decidir si la tiras o la metes en alguno de tus cestos. Una vez se llega al final del renque, se pueden entregar a las diferentes bodegas.

Las bodegas solo van a aceptar unas determinadas combinaciones y solo van a aceptar una calidad mínima, que se traduce en el valor mínimo de la suma de los valores de las uvas entregadas. Esto otorga unos puntos que servirán para, entre otras cosas, comprar unos cestos nuevos y mejores. Además, de que estos puntos son los que tenemos que conseguir para ganar la partida.

Hay herramientas que permitirán tener ciertas ventajas:

  • Corquete: permite coger uvas aunque no estén libres
  • Tijeras: permite coger 2 cartas de uva de forma normal en el mismo espacio.
  • Botas: permite coger una carta del espacio anterior al que está en el renque.

Cuando un jugador hace una entrega, pone una de sus fichas de barrica en la bodega. Cuando un jugador entrega su última ficha de barrica, se desencadena el final de partida, que básicamente es que todos los jugadores acaban la ronda y hacen, si es posible, su última entrega. El jugador con más puntos, gana la partida.

Opinión del juego:

En La Viña encontramos un juego en el que tendremos que movernos por un espacio en linea recta, y en cada uno de nuestros turnos tendremos que coger cartas de uvas, con unos valores determinados, que hará que podamos entregarlas a unas bodegas u otras. A priori parece un concepto básico y fácil, pero luego te das cuenta que básico si que es, pero fácil no.

Y no es fácil porque no es trivial el hecho de adelantarte a los demás jugadores, coger las uvas que toquen, en el mejor momento, que quepan en el cesto, que lleguen al valor mínimo requerido, y encima hacerlo en el menor número de vueltas al renque posibles.

Además, el resto de jugadores están intentando lo mismo, lo que hará que ciertos bonificadores como por ejemplo, el marcador de comodín por ser el primero que llegue al final del renque. Y esto es una decisión importante, porque muchas veces hay que leer la partida para saber si interesa correr, o ir por detrás.

En ocasiones se va a dar la necesidad de tener que pagar en puntos de victoria por un cesto con más capacidad, pero evidentemente eso va a repercutir en la cantidad de puntos o no. Es decir, la decisión de si esa inversión vale la pena o no, es importante.

Es un juego familiar y agradable. Sencillo en reglas, en mecánicas y cómodo en tiempo de duración. Una caja pequeña, con un arte muy bonito y un tema que personalmente me gusta. Uno de esos títulos para llevar a una comida para echar una partida durante el café, o justo después de haber compartido una botella de vino.

Nos vemos en la próxima.

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