Hoy descubrimos… Copenhagen

Las casas del conocido puerto de Nyhavn es famoso por lo colorido de las fachadas de sus edificios, y en esta ocasión vamos a tratar de emular tan bonita creación haciendo que cada uno de nosotros pueda sentirse arquitecto de este lugar. El frio no será un impedimento, pero si lo limitado de sus fichas. Corre, date prisa y no te quedes sin la que quieres. Hoy descubrimos… Copenhagen.

Autor: Asger Harding Granerud, Daniel Skjold Pedersen

Arte: Markus Erdt

Editorial: Devir Iberia

Contenido de la caja:

  • 1 tablero marcador de puntos
  • 1 tablero de puertos
  • 4 tableros de casa (una por jugador)
  • 20 losetas de habilidad
  • 4 indicadores de puntuación
  • 70 cartas de fachada
  • 1 carta de final de partida
  • 62 losetas de fachada

En Copenhagen tenemos el reto de ir cogiendo cartas para conseguir fichas de diferentes formas y tamaños y ponerlos en nuestro tablero de casa para poder ganar puntos. Estos puntos se conseguirán por filas y columnas completadas. El juego termina cuando una jugador llegue a los 12 puntos o cuando aparezca la carta de final de partida.

La partida se juega por turnos y en cada uno de ellos, los jugadores pueden o bien robar cartas, o bien construir fachada.

1.- Robar cartas 

El jugador coge 2 cartas del puerto con la única restricción que éstas deben estar adyacentes entre si en las posiciones que ocupen. A continuación se rellenan los espacios vacíos. Existe un límite de mano de 7 cartas.

2.- Construir fachada

Se usan combinaciones de cartas en la mano del mismo color para coger fichas de fachada disponibles de ese color. En función del número de cartas desechadas, el tamaño máximo de la pieza a coger será uno u otro. En el caso de que la ficha que se ha cogido coincida al ponerla, al menos en un hueco, con una ya previamente colocada del mismo color, el coste de esta ficha será de una carta menos.

La colocación de las fichas en el tablero es básica y muy sencilla. Las restricciones son lógicas. Hay que atender a criterios de física como la gravedad, ya que una ficha no se puede sostener por si sola, y siempre debe estar apoyada encima de otra al menos por uno de sus módulos. Tampoco se pueden poner de modo que parte alguna quede fuera del tablero de casa.

El tablero tiene una especie de blasones impresos en algunas zonas, lo que, al tapar cualquiera de ellos, o completar una fila con blasón en la parte derecha, nos da la posibilidad de hacer una de las siguientes 3 acciones:

– Coger ficha de 1 módulo: estas fichas pequeñas servirán para ir rellenando aquellos huecos que vamos dejando sin tapar y poder cerrar esas líneas que ya no podíamos.

– Coger ficha de habilidad: cada jugador dispone de 5 losetas de habilidad que ofrecerán diferentes efectos como coger una carta más, pagar una carta menos en el coste de una pieza como ejemplo. Estas habilidades se pueden utilizar en cualquier momento del turno. Una vez usada, se voltea para marcar que ha sido gastada.

– Activar fichas de habilidad: esta acción permite volver a voltear las fichas de habilidad usadas. Lo bueno de esta acción es que todas las fichas usadas se vuelven disponibles a la vez, y no hay que ejecutar la acción una vez por cada una de las que queramos volver a disponer.

Por cada fila conseguida, un jugador consigue un punto, y por cada columna completada, 2. En el caso de que en cualquiera de los casos anteriores, las filas o columnas contengan solo ventanas, la obtención de los puntos se duplica.

El primer jugador en llegar a los 12 puntos o cuando se ha revelado la carta de final de partida, el juego termina, y el jugador con más puntos será el vencedor.

Opinión del juego:

Copenhagen es un juego de esos que llamamos tipo Tetris y que últimamente estamos viendo desde que hace ya algún tiempo apareciesen los primeros. Este juego presenta una mecánica de obtención de losetas mediante la obtención de cartas del puerto. Con una regla sencilla de cómo coger las cartas, el juego se convierte en una serie de turnos estratégicos que pueden ser truncados por la interacción directa.

Y es que una de las cosas que da más rabia en la partida es que estés reuniendo durante turnos las cartas necesarias para obtener una loseta en concreto, y justo antes te la robe un jugador en un turno previo al tuyo. Digo rabia porque tienes que volver a cambiar la estrategia en este título que se convierte en una carrera por llegar a los 12 puntos. Por lo tanto, interacción indirecta en ese sentido.

Juego de reglas sencillas, de partidas cortas y con un grado de tensión bajo, pero que propone un rato relajado dentro de la sesión. Una producción adecuada como nos tienen acostumbrados los juegos de Queen Games y que se monta y desmonta en un santiamén. No va a resultar nada perezoso sacarlo a la mesa porque entre montaje y explicación, no va a llevar mas de 6 minutos. Y eso es un punto a favor.

Nosotros hemos hecho la prueba de jugar a Copenhagen con jugadores avanzados y con noveles, y la verdad es que en ambos casos, el resultado ha sido satisfactorio. No hace falta nada más que querer divertirse y planificar una estrategia que, como decía anteriormente, puede ser cambiante conforme se suceden los turnos.

Nos vemos en la próxima.

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